31 de diciembre de 2012

Los buenos deseos

¡Chimpón! Y el año, que se nos ha acabado. Ahora es momento de celebración, de alegría, de compartir un final y un principio dejando atrás lo malo, rescatando lo bueno y aventurándonos a lo que está por venir. Eso sí, llenos de buenos propósitos en el mejor de los casos, claro. Porque la peor frase en estos momentos de transición suele ser “Bueno, pues ya se ha pasado. ¡Hala! A por otro año”. Así, como quien va a dar una vuelta sin rumbo fijo ni objetivo en mente, consumiendo el tiempo o dejando que se lo consuman, pasando de puntillas por la vida.

Es el momento de la fiesta y el momento de la reflexión. Es la oportunidad de parar y valorar si vamos por donde queremos ir o tenemos que hacer un cambio de actitud o estrategia. Es un acto meditado que trasladamos a la

30 de diciembre de 2012

El que la sigue...

Para los más negativos, “el que la sigue, la persigue”. Lo de "conseguir" se suele quedar al escepticismo. Sin embargo, cuando lo que seguimos es una ilusión, el éxito está asegurado siempre que no nos derrotemos.

Cuando no creemos en nosotros mismos, “seguir” o “perseguir” es habitualmente una dinámica aprendida para fracasar y demostrar a la “afición”, es decir, a todos, los que no dan un duro por nosotros, que tienen razón.  En cambio, cuando no aceptamos que nos hayan robado y que lo sigan haciendo con nuestro consentimiento, nos arriesgamos al éxito.

Es probable que acabemos rezando por que no se nos cumplan nuestros deseos, ya que, de lo contrario, no vamos a saber qué hacer. Tanto tiempo soñando, que vivirlo en la realidad es una emoción paralizante.

Estamos acostumbrados a recibir recompensas inmediatas. O por lo menos socialmente nos preparan para ello, para una rápida satisfacción de nuestros deseos y pulsiones, y si no obtenemos una recompensa de