5 de noviembre de 2012

¡No quiero aprender!

¿Cuándo aprender algo deja de ser divertido? Probablemente cuando nos hacen sentir que lo que verdaderamente merece la pena alcanzar es un resultado.

¿Cómo es posible que a un niño que no sabe leer o que está en pleno proceso de aprendizaje le entusiasmen tanto los libros y a uno con diez o doce años no quiera abrir ninguno si no es por obligación? Aquí falla algo.

Así vamos dejando de sentir curiosidad, o por lo menos, no nos permitimos seguir ese impulso de descubrir. Y esto ocurre de forma paulatina, claro.

Si ahora mismo tuviéramos que aprender a la edad de treinta o cuarenta años, probablemente la mitad no montaría en bici o no conocería el

4 de noviembre de 2012

Expectativas e ilusiones

Hemos creado una sociedad en la que difícilmente nos permiten vivir. Tenemos permiso y casi obligación para consumir, comprar, endeudarnos, pagar, empeñar, aplazar, liquidar, etc. Ahora bien, sentirnos libres se pone un poco más complicado con tanto “primeros de mes”, “finales de mes”, recortes de ayudas, encarecimientos de servicios, subidas de precios y todo eso que vemos en la calle cada día.

Así que vamos deseando a “primeros de mes” que lleguen “últimos” para volver a cobrar y seguir pagando, ya que sobre el día 5 nos hemos fundido casi todo y tenemos lo justo para pasarlas canutas sin sucumbir. Misterios de la vida humana: siempre ocurre lo mismo independientemente de la