17 de abril de 2012

"Elegir el amor" ¿no era un rollo hippie?

Llegar a la conclusión de que lo importante es elegir el amor por encima de todo no es una tarea fácil con los tiempos que corren. Tal vez por eso urge hacerlo. Y “por encima de todo” significa de todo. Sobre todo cuando me viene fatal porque el miedo parece que me domina, no controlo mi enfado o la pena me inunda.

En realidad en cualquiera de los casos soy yo la que está dando poder a estas emociones. Y evidentemente, no es fácil no hacerlo. De hecho, vivimos de forma casi permanente situaciones así. Eso sí, le echamos la
culpa a todo lo que nos parece que la tiene: el tendero que me da mal las vueltas, el gobierno que sigue abusando del poder impunemente, o al marido que no me mira como antes. Las malas reacciones nos llevan al sufrimiento de cabeza. Y elegir el amor por encima de esas circunstancias supone elegir el amor hacia mí y no sufrir. Podemos evitarlo. Requiere un entrenamiento a todos los niveles pero se consigue. Eso no significa volvernos unos pasotas como si nos hubiéramos fumado toda la hierba de las montañas de Oklahoma.

Echarle la culpa al comportamiento de alguien o a una situación para mantener una pauta enferma es como el maltratador que busca justificar su violencia culpando a la víctima, o el suicida que reacciona así porque no ha encontrado más opciones. Todo eso nos saca de la responsabilidad y de la voluntad que poseemos como seres humanos de transformar nuestros pensamientos, emociones, comportamientos y volver a la esencia perdida, con la que vinimos antes de empezar a trastornar nuestra personalidad primigenia a causa del daño.

Por eso, elegir el amor –hacia mí, hacia los congéneres, hacia la vida- es lo que nos salva de todas las concesiones que hacemos cuando nos dejamos caer por el precipicio y nos devuelve el sentido puro de nuestra existencia.

Elegir el amor no es ser un colgado o una colgada que vive en una nube alejado de la realidad. Elegir el amor es buscar la verdad, entender por qué me pasa lo que me pasa y cómo resolverlo. Es conocer lo que ocurre a mi alrededor sin hacer caso a las ideas preconcebidas, y desde la propia autoridad descubrir las incógnitas que no me atrevía a mirar, sobre mí y sobre las relaciones humanas.

Es desde ahí cuando podemos tomar una decisión consciente, desde donde podemos rebelarnos a la falta de criterio, de identidad, de sinceridad. Porque elegir el amor por encima de todo requiere valentía, determinación, fortaleza, ideales y lucha de forma continuada para imponer el bien.

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